Hospital del doctor Mateu Orfila, reflexiones desde mi ventana

El doctor Mateu Josep Bonaventura Orfila, mahonés de nacimiento, fue un científico español llamado “padre de la toxicología” científica. En la calle que lleva su nombre, o sea, calle del Doctor Orfila, que comparte con Es carrer de Ses Moreras, de la ciudad donde lo vio nacer, hay un monumento dedicado a tal insigne científico cuyo artista fue un artesano y escultor de nombre Frederic Marés quien esculpió su busto sobre un pedestal,… De este acontecimiento, recuerdo perfectamente que hubo una gran fiesta el día de su inauguración allá en el año 1953. Dicha escultura se ubicó en frente de la casa que le vio nacer… y debo decir que estos recuerdos de infancia han venido a mi mente recientemente.

También quiero mencionar, otro monumento dedicado a su nombre: el Hospital Mateu Orfila, de nuestra ciudad, y en este caso, debo añadir que es diferente el símbolo que representa al de la calle del Doctor Orfila.

A mi entender y desde mi ventana, hago estas reflexiones, por la experiencia vivida… Es lo que hay en su interior, es decir, los profesionales que trabajan en el edificio, quienes dan sentido al símbolo de tan ilustre científico y yo lo he podido comprobar recientemente, ya que he sido operado permaneciendo casi tres semanas hospitalizado.

Reafirmo, que en mi opinión, no solamente se trata de profesionales que ejercen su trabajo sino de personas que dedican su día a día laboral con vocación, con un trato humano y profesional que hacen sentirte acompañado y agradecido.

Cuando he decidido escribir sobre mi estancia en el H. Mateu Orfila, no he querido poner nombre y apellidos, de ninguna de las personas que me han atendido durante todos estos días…El escrito va para todos ellos.

Resumiendo para no ser pesado, ingreso el 12 del pasado mes de Abril, para una intervención quirúrgica, y en consecuencia permanecí ingresado casi unas tres semanas… La planta es la tercera, del M.O.

Durante todo este tiempo, siempre estuve acompañado de mi esposa, que no me dejaba ni un sólo momento, y mis dos hijas. Y del mismo modo tuve a los cirujanos, sanitarios, o sea, enfermeras y auxiliares, pendientes de mi evolución dando unas atenciones, más que profesionales y todos ellos me hicieron sentir arropado y cuidado.

Y es por todo ello que quiero dejar constancia de mi más sincero agradecimiento a todo el equipo…

Ycomo no podía ser de otramanera, Vatudell cent llamps, una reivindicación me gustaría apuntar: en las habitaciones hay unos minitelevisores, que además son de pago… y estaría bien que fueran gratuitos y más grandes… Los usuarios seguro lo agradecerían.

josebarberalles@gmail.com

2 Responses to “Hospital del doctor Mateu Orfila, reflexiones desde mi ventana”

  1. viviane PERRIER dice:

    Querido José, gracias por tu artículo tan interesante y a la vez tan emocionante. Estás muy bien cuidado y rodeado, eso es lo más importante. Te deseamos una buena recuperación y esperamos verte pronto entre nosotros en la Isla del Rey, echamos mucho de menos tu buen humor y tu cámara. Viviane et Daniel

  2. Saltra dice:

    Me uno a los deseos de su recuperación. No obstante, como familiar acompañante que ha tenido que pasar más de 10 ingresos en el HMO, discrepo sobre la cuestión de los televisores. Solo en una ocasión a la salida de UCI tuvimos el privilegio de tener una habitación individual y no será porque el resto de ocasiones las operaciones no lo merecieran. En una habitación doble estás a merced del respeto del compañero de habitación y no puede ser que a pocas horas de haber sido operado, con dolores y fiebre tengas que oír la televisión del otro a todo volumen y hasta las 23 h. Las habitaciones de un hospital deberían ser para recuperarse en condiciones, si están bien para atender la tv que la vean en una sala y si no, obliguen a ponerse cascos. Un hospital no tan antiguo y que no haya habitaciones individuales para todos no me parece bien proyectado, con lo grande que era y es el solar. Más de una vez he pensado que te podrías recuperar mejor en la biblioteca que en una habitación compartida donde el silencio y la calma deberían ser parte del tratamiento y no lo contrario.

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