El boínder, compañero clave para mi confinamiento

Consultando la enciclopedia Wikipedia, detalla: <<Un boínder es un balcón cubierto de ventanas, o vidrieras, por los tres lados que sale afuera del edificio con el objetivo inicial de crear espacio y luminosidad a una sala del interior. Aparecieron en Reino Unido durante el siglo XVIII, siendo especialmente populares durante los años 70 de aquel siglo y posteriormente en los dos últimos tercios del siglo XIX, siendo un elemento típico de la arquitectura victoriana. Durante el siglo XVIII (1713-1756, 1763-1782 y 1798-1802) la isla de Menorca estuvo dominada por los británicos, dejando como legado construcciones (fortificaciones, torres de defensa, el fuerte de Marlborough, el hospital de la Isla del Rey, el aljibe de Mercadal, etc.) y elementos arquitectónicos propios de la moda y usos británicos de la época, como las ventanas con cierre de guillotina y los balcones con ventanas. A estos últimos los ingleses los llamaban bay-windows, ventanas en forma de bahía. Habitualmente sus plantas eran de forma poligonal (como un rectángulo o un trapecio) aunque a veces podían tener forma de arco de circunferencia, y en este caso se llamaban bow-windows. De esta palabra derivó al menorquín la palabra boínder.>>

Desde que empezó el confinamiento, por prescripción gubernamental, mi esposa y un servidor, estamos hospedados en nuestra vivienda, como si viviéramos en un barco amarrado al muelle comercial del puerto de Mahón. El soñar no cuesta nada, apreciado lector, nuestro barco no tiene ojos de buey, si balcones privados; cuando programas un crucero, escoges la compañía, la ruta, y la persona de la agencia de viajes te informa, que hay varios tipos de camarotes, unos interiores, otros exteriores con ull de bou (ojo de buey) y los de balcón privado, el billetaje por supuesto varía, como dicen los mallorquines és lo seu.

Recordando a la película <<La ventana indiscreta>>, del año 1954, protagonizada por Grace Kelly, James Stewart, entre otros, cuyo argumento es el confinamiento, por reposo, de un reportero gráfico, por tener una pierna escayolada…nosotros estamos confinados, por obligación y si rodáramos una película el titulo podría ser <<La ventana discreta>>.

El pasado sábado, arribó a puerto el buque <<Ciudad de Mahón>> de la compañía Acciona, a las 7:45…sin pasaje, pero con mercancía, cosa que agradecemos, que juntamente con los productores locales, la población menorquina está abastecida…muchas gracias a ambos.

Domingo día 26, por la tarde llegaba a puerto, el barco <<Daedalus Alligator>>, matricula de Palma de Mallorca, si, de Mallorca de toda la vida, propiedad de la compañía Naviera Daedalus, que se dedica principalmente a trabajos de construcción portuaria, servicios marítimos y de buceo industrial; me informan de la empresa, que ha recalado en Mahón, por mala mar en la zona de poniente y están trabajando en las obras de conexión del cable eléctrico submarino, que enlazara Mallorca, con Menorca. Una vez conectado, la central eléctrica de Endesa podrá “descansar”, habremos tardado tres años, en sustituirlo, provocando una contaminación excesiva, pero mas que necesario el servicio eléctrico de Menorca. El verano del año 2017, dicho cable fue inutilizado por un ancla de un barco, si, un desafortunado accidente (diríamos negligencia), los responsables políticos antes de este percance, tendrían que haber encargado uno para sustituirlo, el viejo ya estaba para jubilarse…vatuadell cent llamps, tres años esperando, me parece una eternidad.

El pasado martes, sorpresa, no vino el <<Ciudad de Mahón>>, supongo por decisión logística de la compañía (vino el jueves día 30, uf!! menos mal, quin susto).Si entraron por la tarde las barcas de arrastre, barcas del bou, que las tres, a tenor de las gaviotas, gallinots, debían venir con pesca sustanciosa…parecía un entierro de tiempos pasados, o sea, d´en primé, que delante iba el coche fúnebre y los acompañantes detrás. Más tarde, llegada del petrolero <<Panarea M>> para abastecer la central eléctrica, partía al día siguiente por la mañana…Por cierto, este petrolero de bandera italiana, sus chimeneas arrojan un humo espectacular, menos mal que solamente pasa unas horas en nuestro puerto, entre ell i es fumaral de la Gesa, anam ben servits.

A pesar de estar confinados los dos, o sea, mi mochila y un servidor, es de agradecer que haya ciudadanos, lectores de mis artículos, que me “proveen” de situaciones anómalas de ¿ciudadanos? que abandonan o aparcan artilugios, en nuestras calles o plazas. He recibido unas fotos de D.T. y colabora en esta ocasión la página de Facebook Mahón, incivismo y ciudadanía. En la zona de Sa Sìnia Costabella, en la misma acera hay un carromato de venta de productos, como Hot Dogs, etcétera,…Suponemos que no abre clandestinamente, para vender sus productos, quina barra, seguro que las autoridades deben saber a quien pertenece…recomendamos a los de Dalt la Sala, den las órdenes pertinentes para liberar la pobre acera de este carromato.

También me comentan, que en la calle Sant Albert, también de Mahón, reservada para motos, motorinos, pues bien, hay un remolque aparcado, según parece también dedicado a la venta ambulante, que lleva allí desde antes del confinamiento, ocupando dos sitios y molesta a los peatones invadiendo la acera ya suficientemente estrecha, no conozco las ordenanzas, pero como no tiene matrícula, supongo que se podría retirar sin avisar al propietario.

Si todos hiciéramos lo mismo, nuestra ciudad parecería el far west.

josebarberalles@gmail.com

One Response to “El boínder, compañero clave para mi confinamiento”

  1. Joan Taltavull Salord dice:

    Hola José. Encara que no es pugui sortir de casa, sembla que sa motxila segueix fent feina… I sempre hi ha coses que es poden [i s’han] de millorar.
    Salutacions.
    Des de Ciutadella, Joan Taltavull.

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