De Rocamar a La Minerva pasando por Can Pota

El pasado domingo situado a popa del catamarán amarillo, aún estaba emocionado del acto celebrado en la Isla del Rey, recordando el accidente de hace 65 años en la batería de Llucalari, en el que murieron 23 artilleros; con 8 años estaba en casa de mi abuela na Guida “Llimpa”, que vivía en el Cos de Grácia, vecina de sa serradora, den Nito Busquets, viendo pasar la comitiva funeraria; tengo imágenes en mi memoria de la seriedad de todo el mundo, que llenaba el Cos de Grácia. Luis, te felicito por haber tenido la idea de organizar este emotivo acto, en nuestra Isla del Rey, por cierto, los que me soportáis como voluntario isleño, sabéis que digo siempre lo que pienso o me callo…esta vez repito, molt bé Lluis.

Como cada domingo divisamos la imagen de un viejo edificio ¿cerrado/abandonado? en el Fonduco, que fue un referente gastronómico de Menorca, me refiero al restaurante Rocamar, que desde su apertura, con mis padres en Nito “Llimpa” i na Marieta, los domingos habitualmente comíamos en esta casa. La familia Borrás, regentaba el hotel “Sevilla” de sa Costa de Sa Plaça, también era bar/restaurante; una novedad fue que servían comidas económicas a domicilio, el chico encargado de repartir era su hijo Toni, buen amigo mío. Como dice el refrán: “quien mucho abarca poco aprieta”, ellos decidieron cambiar el “Sevilla” para dedicar todo el esfuerzo familiar, al Rocamar. En el puerto de Mahón, era un referente de garantía en cuanto a calidad/precio. Era más importante lo que te servían en el plato, que ibas a degustar, que la parafernalia actual, mucho adorno y poco contenido. Recuerdo con nostalgia, sus paellas, supremas de rape, rollitos de salmón con angulas, si, angulas no sucedáneos, ensaladilla de anfós, y con razón, en Rafel s´Estaló, manifestaba que se comía la mejor sopa de cebolla, por supuesto de la mano de uno de los mejores cocineros que ha tenido Menorca, José Borrás.

En la terraza del restaurante La Minerva, degustaba una sopa de cebolla, que por su calidad al instante me vino a la memoria aquella del Rocamar; por supuesto lo comenté con Lázaro, otro gran cocinero, responsable de la explotación de este restaurante de referencia, con su leal colaborador Tito. Podemos degustar sus magníficas paellas, calderetas, fideuas, además de varios menús diarios, que como dicen en Ciutadella, de dalt de tot. Hoy por hoy, el puerto de Mahón tiene una variedad muy importante en restaurantes, pero apreciado lector, mi esposa y yo somos habituales de La Minerva, como lo éramos del Rocamar y tanto uno como otro, tienen o tenían en común, además de un precio/calidad aceptable,  que cierran solo un mes, con el habitual “cerrado por descanso del personal”, manteniendo un servicio de once meses a su clientela y trabajo a su personal en plantilla.

Otro que mantiene las mismas costumbres, en cuanto a calidad/precio y abierto todo el año cerrando solamente un mes, es Can Pota, otra saga de restauradores; este matrimonio que lo regenta presume de haber trabajado bajo la dirección de Lázaro, en la Minerva. Vatuadell cent llamps, resalta su ya famosa temporada de pinxos, así como la variedad de sus platos como, los fritos de bacalao, la fabada asturiana… un plato que me encanta son sus callos.

Apreciado lector, puedes pensar que hoy estoy en plan pelota, con el calor que ya empezamos a soportar y a punto de empezar vacaciones, me apetecía escribir algo sobre estas familias amigas, los Borrás, Alcaide y Pereira.

Para terminar solamente me queda desear un feliz verano y si después de estos dos meses de relax, apreciado Director, tienes interés que continuemos con las excursiones, mi mochila y el que suscribe, estamos dispuestos.

Espero en Setiembre poder escribir la famosa frase “Yo sigo” del humorista ya fallecido, Joe Rígoli, que encarnaba el personaje de Felipito Tacatúm.

josebarberalles@gmail.com

 

One Response to “De Rocamar a La Minerva pasando por Can Pota”

  1. Oscar dice:

    Jose, ets un crack.
    Esper llegir ses teves aventures molts anys més.
    Bon estiu!!

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