Galicia en la mochila

Este mes de Junio ha sido propenso para excursiones fuera de Menorca con la mochila a cuestas y la compañía de mi esposa. La semana pasada comentaba la experiencia marinera en Port Adriano y hoy, apreciado lector, me voy a referir a nuestro reciente viaje a Tierras Gallegas, en las Rías Altas, en concreto en la villa de Cedeira, un pueblo marinero de gran belleza paisajística.

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La hospedería – rural Casa Cordobelas, se halla situada a 1 Km de la villa, está compuesta por un conjunto de casas centenarias, restauradas en el año 1995, respetando el más puro estilo rural gallego, con soluciones arquitectónicas que combinan, piedra, madera y cristal. Lugar para el descanso, para degustar la gastronomía autóctona y excursiones pertinentes.

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Los contrastes paisajísticos son muy acentuados, si los comparamos con nuestra isla, pero lo que más me sorprendió agradablemente, fueron los precios del hotel rural. La habitación doble con baño, calefacción, hilo musical, teléfono – estos aparatos que usábamos antes de la aparición de los móviles – TV y el mobiliario antiguo, recuperado y restaurado… todo esto por el módico precio de 45 euros diarios, por cierto un frigorífico, cuyos precios que iban en consonancia con el de la habitación, por ejemplo una botella de agua mineral de 0,50 litros costaba 0,60 euros… El precio del desayuno 5 euros, por cabeza y te lo sirven personalmente en el salón comedor con un rincón muy acogedor formado por el horno y la lareira típica de cantería o si el tiempo lo permite, en la zona ajardinada, con unos 2.000 metros cuadrados de césped, árboles y un emparrado de limoneros. Carece de piscina para mayor reposo y sosiego, sin ruidos, gritos y chapuceos, por consiguiente, para disfrutar de una siesta del carallo, de las antiguas que incluía: pijama, rezo del Padre Nuestro y orinal.

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Otro contraste; en la Sierra de A Capelada, donde se asoma a los acantilados más altos de la costa Atlántica Europea (650 metros), hay una enorme formación de parques eólicos con centenares de molinos – en Menorca solamente tenemos cuatro – que conviven con las vacas, caballos salvajes, jabalís, miradores, faros, garitas romanas…

Seguimos con contrastes; los desplazamientos para llegar a tan precioso lugar desde Madrid, nos comentaban unos conocidos, que hay un recorrido de 600 kilómetros en coche, el gasto aproximado les suponía unos 200 euros, entre gasolina y peajes de autopistas; en bus o tren aún sale más económico; a nosotros dos nos costaron los pasajes de ida vuelta en avión, unos 400 euros, aplicando el descuento de residente… vatuadell cent llamps, a los “pobres” gallegos para venir a Menorca les cuesta un ojo de la cara, como vulgarmente decimos.

Como remate final y fin de fiestas, de regreso en la terminal de Palma de Mallorca, en la dichosa maquinita de refrescos y aguas, una botella de agua mineral de 0,50 litros nos costó 1,70 euros, casi el triple que el de la habitación de Casa Cordobelas… Si vivim coses veurem.

De regreso a nuestra querida “roqueta”, paseando por s´Arravaleta, encuentro sorpresa emotivo… mi apreciado amigo residente allende de los mares, Manolo González Gálvez “el Maestro”, con su aspecto juvenil y sin un gramo de grasa…sigue así amigo Manolo.

PD. Que conste que no tengo comisión de la citada hospedería…

josebarberalles@gmail.com

 

 

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