Las dos caras de la moneda

Una residente de Ferreries me invitaba por correo electrónico a una “bareneta” en la urbanización de Cala Galdana, con la intención de que viera el abandono que sufre una zona determinada de esta preciosa playa menorquina. Me vinieron recuerdos de mi juventud cuando, en compañía de la que hoy es mi esposa, íbamos de excursión a esta preciosa playa con una Vespa 150 estrenada de trinca. Rebobino el disco duro del cerebro hasta finales de los años 60 y noto una preciosa al·lota en el asiento posterior, una carretera sin asfaltar y por fin diviso la playa de Santa Galdana totalmente virgen sin ningún tipo de construcción… Como decía mi madre: “eren temps d’en primer”.

Punto de encuentro Serpentona, la zona ciutadellenca de la urbanización, donde podemos comprobar que los edificios hoteleros, restaurantes, tiendas en general, están en perfecto estado de revista, pero siempre hay un pero, un parque infantil municipal verdaderamente abandonado, sin cumplir con la normativa vigente de seguridad. Los bancos que bordean el torrente sin poder utilizarlos por la falta de mantenimiento de pintura, maderas rotas, etc. Las aceras con hierbajos, sin embaldosar, “s’esquena d’ase de ses parets seques” sin encalar. Como guinda al pastel una barca “aparcada” encima de la acera.

De regreso al coche, oigo una voz a mi espalda que me dice: “Mochilero, actualmente que se está hablando de traspasos futbolísticos, ofreciendo cantidades millonarias, según la valía, a mí personalmente me gustaría que también me traspasaran a otro equipo”. Pensé que se trataba de algún famoso mago del balompié, pues no, era Serpentona que se ofrecía para cambiar de municipio, o sea, a la zona ferrerienca. “Si vivim coses veurem”.
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josebarberalles@gmail.com

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