Obra pública

Los que tenemos una cierta edad, hemos vivido a través del tiempo unos cambios que en general, han mejorado considerablemente los trabajos cotidianos. Uno muy importante, relativo a mi profesión, me estoy refiriendo a la banca. Terminados mis estudios empecé a trabajar en el Banco Español de Crédito, hoy Banesto. La oficina tenía una plantilla de veintitrés empleados, prácticamente toda la labor bancaria era manual, con el apoyo de “cuatro” máquinas de escribir y otras para sumar y restar. De aquella “prehistoria” bancaria hasta la actualidad las cosas han cambiado para beneficio de los clientes. Si nos hubieran dicho que los clientes, en un futuro, no tendrían necesidad de “pisar” la oficina para efectuar sus operaciones, hubiéramos tachado de loco al “profeta”. Mis compañeros estarán de acuerdo conmigo, que aquella época era más romántica que la actual…imposiciones a plazo, libretas de ahorro, valores y por supuesto cuentas corrientes…por suerte no se habían “inventado” las “jodidas” preferentes, ni deuda subordinada, ni fondos de inversión, ni SICAV, etc. Todo esto acompañado del sistema informático, ha llevado a la reducción de plantillas al mínimo exponente.

Otro cambio ha sido la obra pública en general, esto vivido como espectador, ya que mi abuelo paterno trabajaba en Obras Públicas como conductor de una apisonadora, una maquina que por cierto se ha convertido en monumento y se puede admirar en la rotonda de Es Mercadal. Lo mismo que la banca, en cuanto a personal y medios para efectuar los pertinentes trabajos, pero de una forma u otra, su trabajo era de una calidad notable.