Estilo Calatayud

En la sección diaria del “sorprende y no sorprende” de ‘Es Diari’, hace unos días se publicó una fotografía de Gemma Andreu de una patética imagen de la escultura que está ubicada entre el Carrer Nou y S’Arravaleta de Mahón, puntualizo lo de patética, por el graffiti que algún gamberro había plasmado en el pie de dicha escultura.

En los últimos días de carnaval, también pudimos ver un coche, aparcado cerca del campo del Menorca, al que algún “gracioso” había “decorado” con la jodida espuma -spray- que se ha vendido como complemento a los disfraces, a pesar de las recomendaciones o prohibición por parte de la autoridad competente.

Seguimos con los dichosos graffiti: en la calle Pont d’es Castell, de Mahón, las fachadas de la Biblioteca Pública y del edificio vecino, amanecieron con negras pintadas, de las que creo son autores los que habitualmente se “reúnen” en la zona del mirador, comen pipas, fuman, beben refrescos y, por tratarse de unos ciudadanos ejemplares, cómo no, las cáscaras, colillas y envases tirados por el suelo… Ah!, se me olvidaba, cuando alguno tiene la vejiga repleta, suelta de pajarito y regada pertinente. Menos mal que el servicio de la limpieza municipal, se encarga de mantener este mirador del puerto en perfectas condiciones, para que los visitantes puedan contemplar las preciosas vistas a nuestro puerto.

Todos estos hechos me han recordado la conferencia que dio -invitado por ‘Es Diari’- en el Teatro Principal de Mahón, el juez de menores de Granada, don Emilio Calatayud. El coliseo mahonés estaba abarrotado de ciudadanos, encantados con su disertación, porque es un juez que ha demostrado un buen criterio con sus sentencias ejemplares, con la fórmula menos habitual, pero más efectiva: los delitos se pagan sirviendo a la sociedad. Sí señor, por supuesto, hablamos de menores.
Me encantaría ver “condenados” a estos gamberros de los graffiti, sprays, colillas, cáscaras, envases, etc. a trabajar mano a mano con la brigada municipal o la empresa dedicada a la limpieza de nuestra ciudad, limpiando graffiti, el coche agredido con espuma, recogida de colillas, cáscaras de pipas, envases vacíos, etc. seguramente los jóvenes infractores harían estos trabajos sin pestañear, pero les serviría de lección y antes de reincidir se lo pensarían dos veces.

Me pregunto apreciado lector, ¿a los mayores de edad que infringen las ordenanzas municipales, en casos como no recoger las cacas de los perros, sacar fuera del horario autorizado la basura, no avisar para la recogida selectiva de enseres, no usar los ceniceros para las colillas tirándolas al suelo, etc. en vez de multarlos económicamente, ¿por qué no se les sanciona al “estilo Calatayud”? “Vatuadell cent llamps”, te puedo asegurar que personalmente me lo pensaría más de dos veces antes de cometer alguna infracción. No es igual que te vean pagando una multa en la “siniestra” oficina recaudadora municipal, de la calle Bon Aire, que ir con un mono de trabajo de mozo de los oficiales de la brigada municipal.

Para terminar, a los corruptos que no se les aplique el “estilo Calatayud” bajo ningún concepto, a estos que devuelvan lo que han robado y que ingresen como “inquilinos” del mamotreto CPM de la carreta de Sant Lluís.

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