Botellón

Estos días a través de la prensa nos hemos enterado de que el Consell Insular de Menorca,  “realizará una prueba piloto para promocionar el hábito de andar entre las personas con sobrepeso para mejorar su estilo de vida, cuidar su salud y evitar enfermedades”. “El Consell quiere que todo el mundo camine al menos 30 minutos al día”. “Las dos rutas habilitadas en Maó estarán situadas alrededor de los centros de salud Verge del Toro y Dalt Sant Joan”. “El objetivo es que unas 25 personas de cada centro de salud acaben el programa y debido a la complejidad del proyecto y su coste económico, de unos 14.000 euros (a cargo del Consell, inicialmente), la iniciativa solo se pondrá en marcha en Maó, pero con previsión de extenderla a otros pueblos el próximo año” (sic).

Por supuesto que estoy a favor de apoyar cualquier actividad deportiva y, según dicen, después de la natación, el deporte más saludable es el del “coche de San Fernando”, o sea, un rato a pie y el otro andando. El caminar tiene varias ventajas, lo practicas cuando te apetece, no tienes que pagar cuotas a ningún club, el “campo de prácticas” lo escoges tú, el horario te lo impones, etc.

Si los organizadores me habían incluido dentro de las 50 personas a escoger, pueden ceder mi sitio a otro, ya que tengo la sana costumbre de efectuar mis excursiones “mochileras” a pie y compagino el tenis con el andar diariamente por prescripción facultativa. La ruta habitual que hago es bajada por Sa Costa de na Gilda -Ses Voltes o Peixetería-  dirección a Costa de Corea y regreso pertinente con subida por Sa Costa de ses Piques. Apreciado lector, te animo a que te apuntes al circuito portuario -el mío, con perdón- porque además de hacer ejercicio físico, la panorámica es espectacular.

El problema es el mismo cada sábado por la mañana a primera hora, se trata de los restos del botellón efectuado el viernes noche. El parque Rochina está lleno de botellas vacías, latas, colillas, cajetillas de tabaco, bolsas de plástico, etc. un espectáculo patético y viendo el “pobre” empleado municipal recogiendo toda esta basura. Otro foco de botellón es la zona de S’Hort des Frares, estos gamberros además de ensuciar se dedican a reventar puertas donde están los contadores de electricidad.

La campaña de motivación para que la gente ande me parece muy bien. Que al Consell le tenga que costar 14.000 euros, esto a mí entender no lo veo tan “claro”. Alguien dirá que no se trata de una subvención, “vatuadell cent llamps”, pero es que estamos hasta la coronilla -por no decir otra palabra que seguro que “Es Diari” no la publicará- del tema de las subvenciones.

¿Qué pasaría si a Ca’n Rochina o a Cas Frares organizáramos una paella o torrada por nuestra cuenta? Seguro que nos mandarían a “n’es satxos”, los grises, la Benemérita, a los hombres de Harrelson, etc.;  por supuesto multa al canto y dispersar la multitud.

¿Por qué, me pregunto, los practicantes botelleros -estoy de acuerdo si es por el precio de las consumiciones en los bares- no recogen la “mierda” que han dejado abandonada? Menos manifestaciones y más civismo. Lo que debería hacer la autoridad competente, es tomar cartas en el asunto con el jodido botellón de una vez por todas. “Si vivim coses veurem”.
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barber-alles@terra.es

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