Binidalí

Siempre me ha gustado la popular expresión: “Una imagen vale más que mil palabras”, por ser verdaderamente real y por supuesto efectiva. Te lo comento apreciado lector, ahora que estamos solos tú y yo, porque han transcurrido muchos años desde mi primer –si lo podemos llamar así– artículo con su pertinente fotografía, “denunciando” una situación con posibilidades de mejora. Escribía entonces sobre el abandono, por falta de conservación,  que estaba sufriendo la verja de s’Ajuntament de “Mô”.  Nos remontamos al año 2006, cuando siendo regidor, en la oposición, habíamos presentado una moción para que se arreglara con urgencia dicha verja, teniendo en cuenta la mala imagen que daba y siendo la puerta principal de Dalt la Sala. Dicha moción se aprobó por unanimidad, pasaron varios meses, nosotros recordando en los plenos al equipo gobernante lo de la dichosa verja porque la pobre seguía sin ser restaurada. Como siempre nos daban largas al tema, sin que nadie moviera un dedo, se me ocurrió reivindicarlo por la prensa insular. Dicho y hecho: escrito acompañado de una foto y en pocas semanas teníamos la verja, situada ‘dalt ses escales’ consistoriales, presumida toda ella por haber “sufrido” una cirugía estética de dalt de tot.

Mi oficio de “mochilero” ha ido mejorando con los años, gracias a los colaboradores espontáneos que me mandan de excursión. Unos vecinos de Sant Climent, me habían comentado hace tiempo que en la urbanización de Binidalí, al final del Paseo Marítimo, el asfaltado presentaba un estado deplorable, siendo una queja general de los visitantes que esperan encontrar nuestra querida isla en perfecto estado de revista.
Entono el mea culpa… se me había olvidado visitar el lugar recomendado, se nota que el “mochilero” se vuelve mayor. Como tengo la sana costumbre, con tres amigos jubilados, de desayunar cada semana en el Casino de Sant Climent y posteriormente “echar” una partida de domino, me recordaban que tenía pendiente visitar Binidalí.

Apreciado lector, lo creas o no, açò des berenar i sa partida de dòmino nos lo recetó un galeno, alegando que no sabía si con esta receta viviríamos más, pero que lo pasaríamos de coña.

Máquina de retratar dentro de la mochila, puro habano y coche con destino a Binidalí. Mientras conducía me venían imágenes de  juventud ya que era un lugar que visitaba con mi novia, que hoy es mi esposa, por tener unas vistas panorámicas preciosas de la costa sur.

La urbanización en general, en buen estado, tanto casas como calzada y aceras, pero…”vatuadell cent llamps” la zona que me habían “recomendado” los ‘santclimenters’, parecía que había soportado una guerra –recuerdo que la nuestra  terminó el 39–, carteles indicadores por el suelo, zona huérfana de asfalto, baches como cráteres… Recomendación a los de Dalt la Sala: inspección al canto y envío de “tropas” para adecentar el lugar, sin esperar la época estival.

Amigo lector, el “mochilero” como no tiene dedicación exclusiva para estos menesteres, o sea que no cobra, alguna vez los encargos se le demoran, pero como me gusta cumplir, pido disculpas, si son aceptadas bien y si no me importa un carajo. Ahora… si las excursiones son de este calibre, rogaría una pequeña aportación monetaria para cuando tenga que cambiar algún neumático o amortiguador. Què te pareix?
–––
barber-alles@terra.es

Leave a Reply