Ciutadella antigua

Uno de los atractivos más importantes de esta ciudad del poniente menorquín es, a mi modesto entender, su centro histórico. Comentando este tema con un amigo ciutadellenc, mi opinión era que lo podíamos comparar con el de la capital balear, él destacaba los encantos de las estrechas calles de Ciutadella y yo las entradas -abiertas la mayoría- de los palacios palmesanos… En fin,  acuerdo unánime en que las dos ciudades gozan de unos centros históricos preciosos, siendo motivo de orgullo de los ciutadellencs y palmesanos. Todo esto sucedía cuando después de la tertulia radiofónica de los viernes en la COPE, nos tomamos un vermut en el bar de siempre, continuando debatiendo fuera de antena. Lo cuatro tertulianos, Toni, Paco, Martí y un servidor, nos encaminamos hacía el restaurante -propiedad del tertuliano Paco Carrasco- para celebrar las fiestas navideñas, o sea, como si fuera una comida de empresa, pero como la cadena en cuestión económicamente no está para “tirar cohetes”, no insinuamos que nos invitaran y la cuenta la sufragamos de nuestros bolsillos. Un delicioso menú del día, acompañado de un buen vino Rioja reserva…el caldo invitación del amigo Paco.

Como el único “vicioso” de los cuatro es el “mochilero”, o sea el que suscribe, cigarro habano, cenicero y a la …calle. La tranquilidad del Carrer de Ses Voltes -tiendas cerradas por el horario- verdaderamente era un placer, degustar en solitario un delicioso H.Upmann–Epicure. Pero, siempre tiene que haber un pero, desde la terraza del restaurante pude contemplar la entrada de la vieja farmacia Llabrés, hoy propiedad de la realeza, por obra y gracia de señor Balada (q.e.p.d.), con la verja oxidada, cadena y candado pertinente para evitar a los posibles ocupas. Mi mente me trasladó a tiempos pasados -como en la película “El Resplandor” del gran actor y forofo del básquet norteamericano Jack Nicolson- viendo compradores de antaño visitando esta farmacia, disfrutando de su precioso interior, con la farmacéutica Llabrés atendiéndoles. La casa vecina, todo un poema de dejadez, abandono y un ejemplo de como no debe estar una fachada en cualquier ciudad de nuestra preciosa isla y menos en el centro histórico de Ciutadella.

Contemplé como más de una treintena de señoras salían del mismo restaurante en el que habíamos comido nosotros cuatro, lo habían pasado de dalt de tot y varias de ellas conocidas y las no conocidas nos presentamos, ya que o eran radioyentes de la COPE o lectoras de mis artículos mochileros, me “encargaron” que denunciara que algunos propietarios de perros, deberían limpiar las cacas que los pobres animalitos dejaban en las aceras, así que señores de Dalt la Sala, “caña al mono” con los infractores que se pasan por el forro de las …, o de los …si son señoras, la ordenanza municipal pertinente.

De regreso al coche pasando por el Carrer dels Socors, vatuadell cent llamps, una especie de arco iris cajonero, cubriendo no sé que puñetas y por la parte superior sobresaliendo unos tubos de plástico que desaparecían en el interior de un precioso edificio… si vivim coses veurem.

El “mochilero” desea unas felices fiestas de Navidad y próspero año nuevo, cargado de salud, trabajo para todos, menos impuestos y que los políticos en general estén al servicio del ciudadano de a pie… ¿verdad que me entiendes, querido lector?

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barber-alles@terra.es

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