El reloj municipal sigue triste

El 21 de octubre del año 2010, publiqué en este medio de comunicación un artículo referente a la tristeza en que se había sumido el reloj de Dalt la Sala, por la pérdida de su compañera de toda la vida… la campana que durante tantos años había anunciado las pertinentes horas.

El reloj lo trajo el gobernador Richard Kane desde Londres, el año 1731, o sea, que dentro de diecinueve años celebraremos los 300 años de su instalación en las Casas Consistoriales de nuestra ciudad. La campana sigue como la película “Desaparecido en combate” – interpretada por Chuck Norris – , ya llevamos dos años sin que los ciudadanos disfruten de sus campanadas de fin de año… y por lo que me temo este será el tercero.

El reloj al principio estaba triste por haber sido abandonado por su inseparable pareja, pero actualmente está con una depresión ya que ha perdido la esperanza de recuperar a su compañera de toda la vida, vatuadell cent llamps.  Es un ejemplo de fidelidad de casi 300 años, teniendo en cuenta lo poco, en general, que duran las relaciones de pareja. Se me ocurre una idea  para potenciar la economía del comercio… celebraciones de separaciones de pareja, se beneficiarían restaurantes, pastelerías, zapaterías, boutiques, etc.

En estos días tan entrañables como es la Navidad, el “mochilero” encuentra a faltar los seres queridos -familiares y amigos- que ya no están entre nosotros, pero esto es ley de vida y es necesario encarar las fiestas siempre mirando “la media botella llena”. Por cierto, otra cosa que encuentro a faltar son la mula y el buey  en el Belén de la plaza de la Parroquia -Constitución-, que supongo deben haber cogido una enfermedad  o cosa por el estilo. Si vivim coses veurem o no veurem. Lo cierto es que nunca han estado. Fuentes bien informadas me han manifestado que estos dos “personajes” no se compraron por motivos económicos, sortien molt cars, cosa que puedo entender. Pero que la campana sigue sin arreglarse por motivos económicos estoy en desacuerdo. Que prescindan de cargos de confianza o que una parte del salario de los políticos lo dediquen a la memoria del gobernador Kane  restaurando “su” reloj. El pueblo lo agradecerá.

Este “escrito” lo dedico a una fiel lectora del “mochilero” que nos ha dejado recientemente, sa tia de sa meva dona, na Pilar (q.e.p.d).

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