Gastronomía versus crisis

En Menorca se ha organizado entre los días 27 y 30 de septiembre el Día Mundial de la Tapa, cuyo fin es motivar al público en general a salir “de tapeo”, como se hacía antiguamente. En tiempos de crisis hay que motivar al posible cliente. Lo del precio-calidad es muy importante y lo primero –el precio– ha sido fundamental: los bares-restaurantes participantes en el evento ofrecían una tapa + bebida (caña o vino) por el módico precio de 2,50€… El tema de la calidad de la tapa ya ha dependido del gusto del consumidor. En el restaurante La Minerva, el domingo día 30, ya había varias personas que hacían la ruta del tapeo, tapeando. Comentarios diversos: es un lujo poder estar sentado en una terraza del puerto tomando una tapa y un vino por solo 2,50 €, recomendar a otras personas los sitios visitados anteriormente, etc. Pero, vatuadell, unas personas se quejaban, con toda la razón del mundo, que habían encontrado un par de locales cerrados (el domingo), y otros que algunos locales habían agotado las existencias para servir el tapeo… El que se apunta al “juego” tiene que cumplir con las normas establecidas para no dar mala imagen. Y es que en Menorca vivimos del turismo y como se decía antes, con las cosas del comer no se juega…

Estaba leyendo, tapeando, que el señor obispo había invitado al presidente del Consell, alcaldes de Menorca y dos consellers, el pasado jueves, día 27, a una comida en Monte Toro. El menú, sencillo y muy bien preparado por las hermanas Franciscanas: de primero, sopa de la Reina, de segundo, bistecs rebozados con guarnición de berenjenas rellenas y ensalada verde, de postre, brazo de gitano de Es Mercadal, acompañado de vino de Muro d’Alcoi (municipio natal del obispo). Y de paso el señor obispo aprovechó la ocasión para advertirles que Caritas recortará servicios si no recibe recursos públicos. Està clar, els recursos no cauen del cel…

Me acordaba, mientras leía que hace un par de años estaba cenando en el restaurante S’Espigó, del puerto de Mahón, junto con mi esposa, y que en la mesa vecina había 14 ó 15 comensales, la mayoría mallorquines, que habían venido a apoyar a una ONG menorquina, por el tema de retraso de subvenciones. Los platos que habían escogido eran de los más caros de la carta. Comentarios durante la cena: “¡Qué dos días llevamos, este mediodía la comida de es Cap Roig, fantástica y la noche anterior en el Ízaro cenamos de cine…” la pregunta pertinente a mi esposa: ¿quién debe pagar estas facturas? Si fue a escote, cada uno con sus billetes hace lo que quiere o mejor dicho, lo que puede, si lo pagó alguna institución…quina vergonya!

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barber-alles@terra.es


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