Los hechos son tozudos

Estos últimos días ha habido manifestaciones en contra de cerrar una parte del puerto de Mahón al tráfico rodado en general, entre Sa Costa d’en Reynés hasta la Costa de Corea. Escritos a favor y en contra de la actuación de los de Dalt la Sala. Para ser más concretos el cierre se mantendrá, según ha manifestado la autoridad competente, durante los meses veraniegos y la franja horaria desde las 20 horas hasta la media noche.

Sábado 11 del presente mes, 19 horas, llamada a un restaurador conocido para reservar mesa para dos para esta misma noche, nos manifiesta que lo tiene todo reservado pero que nos pondrá una pequeña mesa para que podamos ir a cenar. 20.30 horas, motorino, cascos, unos euros y un habano epicure H.Upmann en la mochila. Como no, acompañado de mis inseparables, esposa y máquina de retratar Canon.

Aparcamos la motorino en el muelle, cerca de Sa Costa d’en Reynés, fuimos paseando con dirección al restaurante que está ubicado en la zona del Club Marítimo. Unos conocidos nuestros –En Nito y su esposa– nos paran y casi sin preguntar a dónde íbamos, me dice: supongo que escribirás para denunciar el mamotreto que se está construyendo para ubicar el “deseado” ascensor público. Llegamos los cuatro al consenso –palabra política tan en boga– de que era necesario para facilitar al ciudadano desplazarse al puerto desde la zona del Port Mahón, pero que el “panteón” de hormigón armado era un atentado paisajístico de primer orden. Curioso, el que financia o sea, el pagano del ascensor es la empresa Comar (del Casino Marítim) por “obligación” contractual, cuyo proyecto lleva años aprobado por los de Dalt la Sala… ¿Para tener el ascensor era necesario el mamotreto?

Pudimos comprobar que uno de los restaurantes justo enfrente de su terraza tenía aparcadas –¿casualidad? y perfectamente legal– cuatro motos, con lo cual los clientes del mismo podían disfrutar de la vista marinera de los yates amarrados enfrente, la lámina de agua y los paseantes pertinentes de la zona.

21 horas, ocupamos nuestra mesa, se fue llenando el local de los clientes que habían reservado anteriormente, mientras cenábamos, uno que es observador y como no decirlo, un “poc xafarder”, vi como les fue imposible atender las peticiones de muchos transeúntes que querían cenar y no pudieron, entregándoles la pertinente tarjeta para que en otra ocasión pudieran llamar para la correspondiente reserva.

Durante más de dos horas los transportes públicos circularon por la zona cortada al tráfico en general, el tren turístico a tope de clientela. Por cierto, durante el cierre, o sea de 20 a 00 horas gratuito, sí señor “de franc tant per davallar com per pujar des port”, el microbus público con asientos libres pero con buena ocupación y por supuesto varios taxis.

Terminado el ágape, nos sentamos en uno de estos cómodos bancos que ha instalado Autoridad Portuaria para poder deleitarme con el habano -ya sé que en una terraza se puede fumar, pero siempre he procurado no molestar con el humo a los que están degustando un buen manjar-,  paseo obligado al lado del mar dándonos cuenta de que – ya sé que estamos en agosto – los restauradores de la zona cortada estaban trabajando al cien por cien.

23:45 horas, final del habano, por supuesto apagado y depositado en una de las papeleras de diseño que hay en la zona, encuentro feliz con la motorino, subida de regreso al “hogar dulce hogar” por Sa Costa d’en Reynés, en la cual se habían instalado unos conos para que los coches no pudieran aparcar en la misma ya que está prohibido.

No sé que opinarás, apreciado lector, si este tramo del puerto debe seguir cerrado como hasta ahora, pero como indica el titular de este artículo, los hechos son tozudos y lo relatado hasta ahora es lo que vieron mis propios ojos.

Para finalizar, creo interesante un estudio a fondo –pero que sea sin coste alguno para el contribuyente– para seguir avanzando en la optimización del puerto de Mahón, como por ejemplo:

¿El horario del tren de 21 a 01 horas? Los que salen a cenar en esta época son tardones y no se rigen por las costumbres europeas, en cuanto a horario.

¿Zona azul gratuita con un máximo de tres horas? Hay coches aparcados durante todo el día –un coche ha estado aparcado más de un mes sin moverse en la zona de Club Marítimo-, no precisamente de clientes de los bares y restaurantes. Ahora los coches aparcados son un muro para las buenas vistas desde las terrazas.

Y si el cierre peatonal sigue mejorando la actividad y la economía en el puerto, los restauradores y otros empresarios de la zona ¿no deberían colaborar de su bolsillo para animar y organizar actividades lúdicas?

¿Escaleras mecánicas en el parque Rochina? Esto para cuando las arcas municipales hayan repostado billetaje.

Si estas cuatro ideas gustan se pueden aplicar sin derechos de autor. Esta sección no admite subvenciones.
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barber-alles@terra.es

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