Domingo 13

El título del presente escrito no tiene nada que ver con la película de terror “Viernes 13”, en la que varios adolescentes son atacados por un psicópata en el campamento Crystal Lake y solamente sobrevive una chica.
Domingo 13 es el del mes de mayo, festivo, caluroso, con un ambiente especial en el centro de Mahón. A primera hora  -entre la 7.30 y 8.30- habían atracado dos cruceros en nuestro precioso puerto, el lujoso “Adania” y el “Minerva”. Más de mil pasajeros bajan a tierra, unos embarcan en autocares con excursiones programadas, la mayoría del pasaje emprende subida pertinente a dalt Mô y unos pocos permanecen en los buques tomando el sol.

Después de tomar café, con la correspondiente mochila, máquina de fotografiar y habano “H.Upmann – Epicure”, a pasear tocan por el centro. La mitad de los comercios están abiertos  –soy de los que ve la botella medio llena– las terrazas de los bares que no descansan prácticamente llenas de turistas consumiendo; los cinco bancos que hay en la plaza España –frente a la pescadería– overbooking de gente mayor extranjera tomando helados de la nueva heladería. Reflexioné conmigo mismo: “Esta gente es más inteligente que el que suscribe, ya que es más sano saborear un helado que un habano… espero que los de Dalt la Sala no les cobren –a los heladeros– como si los bancos públicos fueran una terraza”. “Si vivim coses veurem”. Me acordaba de los vados permanentes de las calles en las que no se puede aparcar, donde cobran por cruzar la acera… ya sé que las ordenanzas lo permiten, pero son ganas de ‘joder’ al ciudadano.

Los tenderetes de sa Ravaleta, gente haciendo cola para comprar los productos autóctonos, con clientes indígenas, menorquines de pura cepa.

Un coche subiendo en dirección contraria, desde la pescadería hacía la plaza del Príncipe y un peatón muy amablemente le para, le indica que va en dirección prohibida, giro pertinente “i cap avall”. Por cierto a la misma altura de esta calle hay una señal de tráfico prohibiendo aparcar en ambos lados, lo curioso es que solamente la pueden ver los coches si van de subida, es decir contra dirección. No pasa nada, pero después de tantos meses de cambios circulatorios… es chocante.

Me olvidaba de algo que ya es habitual los fines de semana. Unos gamberros, la noche del sábado, se dedicaron a tumbar una jardinera en la misma plaza donde se montan los tenderetes y el bar Andalucía atiende la terraza. Supongo que este tipo de gamberradas no las hacen en sus casas. Que tengan en cuenta que las plazas y calles del municipio son de todos.
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barber-alles@terra.es

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