Sa sínia des Cuc

Desde mi infancia, o sea desde hace muchos años, el sábado ha sido el día de la semana mas agradecido por mi forma de ser. Época de estudiante, el primer día de descanso, juegos varios con mis amigos en la plaza Bastión, paseo por la tarde por el puerto con mi querido padre y pensando que me quedaba el domingo sin clases, para jugar al futbolín, ping-pong y sesión de cine en la Sala Augusta. En la actualidad los sábados me ofrecen, a primera hora partido de tenis y posteriormente paseo por el centro de nuestra ciudad, acompañado de la media docena de mis queridos nietos, aprovechando la ocasión para charlar sin prisas con algún conocido.

Coincidí con una pareja conocida saliendo del mercado,  saludo pertinente y la chica, na Concha, me dice:  “José, ¿encara tens sa moxilla activa?. Respuesta mía, “por supuesto que sí”. Como he dicho más de una vez, la mayoría de “encargos” mochileros son de ciudadanos que están preocupados por mantener un entorno limpio, cómodo y acogedor. “Pues, -me dice- si tienes tiempo me gustaría que hicieras una ‘excursión’ por Sa Sínia des Cuc y tendrás motivo para un artículo de los tuyos”.

Me acordé de que hace unos tres años ya visité este aparcamiento gratuito de nuestro municipio, acompañado de un joven que había contactado conmigo y era usuario del mismo, de cuya visita salió el artículo pertinente.

Domingo por la tarde, una hora tranquila para pasear por cualquier ciudad, puse rumbo a Sa Sínia des Cuc. Pude comprobar que había una nueva entrada para vehículos desde Es Camí des Castell, que estaba en funcionamiento desde hace un par de años, el resto, con el mismo abandono que hacía tres años. Resto de paredes, un ‘enderrossall’, vallados para evitar el peligro para los peatones y vehículos, hierbajos, todo tipo de enseres, plásticos, botellas, neumáticos, somieres, etc.

En este caso convergen dos responsables del abandono, los ciudadanos por incívicos arrojando todo tipo de viejos enseres y los de Dalt la Sala por no mantener en perfecto estado de revista, en cuanto a limpieza y su entorno. En esto último, pudiera ser que entrara un tercero, los propietarios de los terrenos, supongo que aquí lo “tendrá que decir”, el pertinente contrato de arrendamiento.

Ya sé que las arcas municipales, según declaraciones varias que podemos leer y escuchar en los medios de comunicación, están en precario por no decir otra cosa, pero sería muy interesante en su día restaurar los restos de la maquinaria que se utilizaba para sacar el agua de ‘sa sínia’.


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