Creu de Sant Pere

Normalmente, en mis escritos “mochileros” los comentarios tienen un tono irónico, en este caso, y sin que sirva de precedente, me voy a poner serio, ya que la acción lo merece.

Hoy día la palabra de moda es tolerancia. Que si yo soy tolerante… Que si debemos ser tolerantes… Estas frases y otras parecidas suelen escucharse en cualquier tertulia, ya sea de bar o ante micros en plan profesional.


Pero el camino se descubre andando, como suele decirse, y el querer cargarse la cruz del monumento en memoria de la antigua Iglesia de Sant Pere, ubicada en el actual parque Rochina, en la cuesta de la Pescadería, no es precisamente un síntoma de tolerancia, más bien se trata de un acto de barbarie más propio de una mentalidad retrógrada y carente de cualquier amago de cultura y moralidad.

Y es curioso que el objetivo de dicha agresión haya sido una cruz, emblema del cristianismo. Ya sé que algunos podrán decir que también se manchan bancos u otros elementos del mobiliario urbano, pero yo ahora hablo de este hecho en concreto.

Y es que guste o no guste España y Menorca tiene una historia de siglos de cristianismo y catolicismo, una herencia que, pese a quien pese, todavía  perdura.

Hoy ser católico, dicen, no vende, no se lleva, está pasado de moda, va contra lo políticamente correcto. Por contra, lo que se lleva es lo agnóstico, lo anti raíces cristianas, lo pro otras religiones, pero por lo general no se llevan hoy las auténticas raíces de nuestra cultura europea, forjada en los principios del Evangelio de Jesús de Nazaret.

La Iglesia es despreciada públicamente, día sí, día también, a través de sus máximos representantes, el Papa, los obispos y los curas… mientras tanto es enaltecida por su labor social, por las tareas que realizan miles de misioneros, sacerdotes, religiosos y voluntarios a través de la red humanitaria y social que teje a diario la Iglesia en Menorca, en España, en Europa y en el mundo entero, allá donde no llegan ni las administraciones, ni los poderosos, ni el sector financiero y económico que lo “mueve” casi todo.

Pero la Iglesia de Jesús no son compartimentos estancos, la Iglesia es un todo. La Iglesia es cultura a través de los templos, es historia a través de nuestro pasado, la Iglesia es servicio a través de la atención social y educativa, y la Iglesia es vida a través de sus sacramentos y su liturgia.

Una cruz representa mucho más que un hecho histórico. Representa una historia, un servicio, una vida y una cultura… Pero hoy nuestros gobernantes prefieren una cultura multicultural, o sea, no identificada en ningún valor cultural, que una cruz que representa historia, raíces, cultura, vida, nuestra vida.

Para finalizar quiero manifestar mi total desprecio a los gamberros responsables de intentar “decapitar” la citada cruz y que a pesar de todo sigue en pie, por algo será.

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barber-alles@terra.es

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